“...Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” Juan 6:32-35

Dios prometió dar pan a Su pueblo, para sustentarlo en medio de toda prueba y adversidad, y este pan es Jesucristo revelado en la Palabra.

Cuando alguien lee la Biblia sin buscar a Cristo, y sin ver a Cristo, la Biblia solo será un libro más, una historia más, terminará, en el mejor de los casos, admirado, y en el peor confundido.

Se necesita la revelación del Espíritu Santo mostrando como Cristo salta de las páginas de la Biblia y hace arder nuestros corazones, como sucedió con los dos discípulos en el camino a Emaus, quienes, después de recibir el pan del cielo a través de la Palabra revelándoles al Mesías, fueron reanimados y convencidos de regresar por donde venían para hablar de aquel que les había quitado la venda de sus corazones.

“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían... Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” Lucas 24:27, 32

El que se encuentra con Jesucristo en la Palabra, recibe el pan del cielo, y el que come de este pan divino, sencilla pero portentosamente, tiene vida eterna.

“Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.” Juan 6:58