“Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” Juan 18:37 RVR1960
Jesucristo responde de manera retórica a Pilato, afirmando Su posición como Rey, Su misión, y Su carácter en los dichos de Pilato.
El “Yo soy Rey” que Jesús declara conlleva grandeza, soberanía, magnificencia, autoridad. Y todo eso fue sometido en obediencia al Padre para la redención de Sus hijos. Para luego, en Su segunda venida, venir desplegado en toda su majestad a establecer el reino que hoy se encuentra presente, pero escondido, dentro de los que conformamos Su iglesia.
“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS... Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Apocalipsis 19:13, 16 RVR1960
Hoy la iglesia celebra el sacrificio redentor de Cristo dándonos Su cuerpo y Su sangre para perdón de pecados y transformación de nuestras vidas, pero también proclamamos que pertenecemos aún reino que no es de la tierra, que somos ciudadanos del reino de los cielos y que esperamos ardientemente Su regreso.
Declarar a Jesucristo como el gran Yo Soy, es declarar que Él es nuestro Rey a quien le rendimos nuestra vida, y a quien queremos servir y adorar con todo nuestro ser hasta el día de Su segunda venida y por toda la eternidad.
“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Timoteo 1:17